Lo que comenzó como una idea considerada imposible en el corazón de la selva de Quintana Roo, hoy se ha convertido en un ejemplo de innovación turística y desarrollo sostenible en el sureste mexicano.
Durante el 7° Congreso Turístico “Enoturismo: Destinos con Aroma a Vino”, realizado en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Yucatán, el emprendedor José Viveros Tadeo compartió la experiencia del Viñedo Viveros, considerado el primer viñedo tropical de Quintana Roo.
Originario de la comunidad de Noh-Bec, en Felipe Carrillo Puerto, el expositor relató cómo un proyecto familiar logró desafiar las condiciones climáticas y agrícolas de la región para cultivar uvas en un entorno marcado por la humedad, las lluvias y el suelo cárstico.
“Era una locura pensar en sembrar uva en esta región, pero entre más nos decían que no se podía, más nos motivábamos a seguir adelante”, expresó durante su participación.
El proyecto evolucionó más allá de la producción agrícola para convertirse en una propuesta de enoturismo comunitario, donde visitantes pueden recorrer el viñedo, participar en actividades de cosecha y consumir productos artesanales elaborados por familias de la zona.
Además de atraer turismo nacional e internacional, el modelo ha permitido generar derrama económica para la comunidad mediante servicios gastronómicos, guías locales y alianzas con otros proyectos turísticos de la región.
Durante la conferencia “Desarrollo Sostenible del Enoturismo”, se destacó que el éxito del viñedo ha sido posible gracias a prácticas naturales y sostenibles, evitando el uso intensivo de químicos y adaptando variedades de uva al clima tropical.
El ponente subrayó que el enoturismo sostenible no solo consiste en producir vino, sino en integrar a las comunidades, proteger el entorno y generar desarrollo regional con identidad local.



